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Jun 06, 2017 | Carol E. Barnwell

Columbario cambia el curso de un arquitecto de Houston

La maravilla de la noche en el sendero de los Apalaches y el recuerdo de un amigo eventualmente trajeron al arquitecto de Houston, Paul Martín de regreso a la iglesia. Nativo de Nueva York, Martín ha llamado Texas su casa por más de cinco décadas. Su trabajo ha abarcado edificios de oficinas, sitios comerciales y hoy en día, más que unas pocas iglesias.

Martín cabalgó la turbulenta economía texana de los años 80 y 90, que a veces reflejaba su viaje personal. Los años 80 vieron millones de dólares hechos en un día y perdidos el siguiente. Los restaurantes que estaban estallando con clientes un mes, fueron cerrados abruptamente durante la quiebra del petróleo. Los planes para un nuevo parque de oficinas se estancaron en el banco y recolectaron polvo en la mesa de dibujo. Durante ese mismo tiempo, Martín vio a la empresa galardonada que construyó con oficinas en Houston, Austin, San Antonio y Dallas, reduciéndose con empleados y luego cerrándose completamente.

Durante el mismo tiempo, por invitación de un amigo, Martín y su esposa, Cassie, comenzaron a asistir a las conferencias de John Bradshaw en la Iglesia Episcopal Palmer Memorial en Houston. Un autor y consejero, Bradshaw disfrutó de un gran número de seguidores durante sus conversaciones semanales durante los años 80. Los Martíns enviaron a sus hijos a la escuela dominical los domingos por la mañana, pero no extendieron su participación en la adoración. “No era la iglesia presbiteriana que conocía”, dijo Martín.

Eso no significaba que la fe de Martín no fuera cuestionada. Cuando acompañó a su hija a un viaje escolar a los Apalaches como chaperón, tuvo una experiencia profundamente espiritual. "Llovió todo el tiempo", dijo Martín. "Después de que todos los niños estuvieran acostados, salí al sendero en la oscuridad, obligado a explorar ese lugar. No podía ver nada, pero sentía que algo se estaba transformando en mí", dijo. "Estar en la naturaleza tenía mucho que ver con lo que pasé después. Lo escribí en mi diario, pero no hablé de la experiencia durante meses".

En una de las conferencias de Bradshaw, el Rdo. Ted Boya compartió su experiencia acerca de la presencia de Dios que encontró sentado en una roca en el bosque. Eso animó a Martín que contara su propia experiencia, dijo.

Poco después, su vieja amiga Susan Franklin Keefe le pidió a Martín que diseñara un columbario en Palmer en memoria de su difunto esposo, Ben Franklin. Martín estaba feliz de asumir la tarea, que eventualmente lo llevó a una comunidad de fe.

Martín trabajó y se hizo amigo del rector adjunto de Palmer, el Rdo. Jim Tucker, mientras que el columbario estaba bajo construcción. Mientras el arduo trabajo de despejar el sótano continuaba, la iglesia histórica empezaba a alienar sus paredes con piedra de caliza y los Martíns empezaron asistir Memorial Palmer.


El diseño del columbario de Paul Martín en Palmer Memorial, Houston, transformó el espacio del sótano en una habitación tranquila y revestida con piedra caliza.

 "Me di cuenta de que había mucho sobre Cristo que no sabía en mi adultez. Me había declarado en bancarrota en el 85 y nuestro hijo fue asesinado en el 89, luego Ben murió", dijo Martín. "Necesitábamos la iglesia." Martín se convirtió en líder en Palmer, sirviendo en la sacristía, ayudando con la instalación del órgano de C.B. Fisk (2,976 pipas) que quedó bajo algunas pulgadas del techo pintado, también ayudó a instalar una rampa para personas con discapacidades. Posteriormente trabajó en proyectos en la Iglesia Episcopal Epifanía, en la Iglesia Menonita de HoustonIglesia Menonita de Houston y en la Iglesia Bautista Misionera de Lilly Grove. Su talento consiste en escuchar las necesidades de sus clientes y evalúa como abordar el diseño como lo hizo en la Iglesia Menonita donde no hay ángulos rectos.

"Siempre nos hemos orientado en torno a una comprensión anabaptista de la paz que es una alternativa a la sociedad violenta que nos rodea, y le pedimos a nuestro arquitecto diseñar un edificio que simbolizaba eso", dijo el Pastor Marty Troyer en un artículo escrito sobre la terminación de su nueva iglesia en el 2014. "La planta incluye un edificio que no está en un ángulo recto. Queríamos que nos recordara nuestra vocación de ser diferente".

Martín trabajó con Lilly Grove en un plan maestro y la construcción de un nuevo santuario de 3,500 asientos en Houston. La expansión sobrepasará el tamaño actual del santuario original, tiene un espacio para un coro de 200 personas y una piscina bautismal situada bajo una extensión de 37 pies de vitrales.

"La construcción es mi parte favorita del trabajo", dijo Martín al caminar por el vestíbulo cavernoso de Lilly Grove justo antes de su apertura. "Cuando las ideas llegan a buen término y las cosas que empecé con un dibujo con lápiz y papel se convierten en objetos reales", dijo, "estoy continuamente sorprendido de que salga como pensé".

En la foto están (i-d) Victor Joe, Paul Martín y Crystal Granger de Urban Architecture Houston, la empresa de Martín.

Martín se apresura a acreditar a su personal diverso por su trabajo colaborativo. Crystal Granger, miembro de Lilly Grove, presentó inicialmente el extenso plan a los líderes de la iglesia.

Martín ha completado recientemente un parque de cuatro hectáreas con estacionamiento subterráneo en la densamente poblada zona de Midtown de Houston. En la Diócesis, ha completado un nuevo plan maestro para San Pedro, Pasadena y está trabajando con ellos y la Diócesis para determinar el alcance de la primera fase de sus actualizaciones. Martín está ayudando a equilibrar varios objetivos para la educación y el ministerio, el espacio para servicio a la comunidad así como instalaciones que también sirven para generar ingresos para ayudar con la sostenibilidad.

"Hay tanto potencial para su comunidad", dijo Martín sobre los planes de San Pedro. La iglesia actualmente usa su espacio limitado y anticuado para una despensa de alimentos, salones donde ofrecen clases en una comunidad que tiene una necesidad. La creciente congregación también necesita un espacio más amplio para su salón parroquial. El nuevo plan también proporcionará un lugar para ampliar las ofertas educativas, recepciones y quinceañeras, lo que traerá nuevas personas a la iglesia, explicó Martín. "Pedro López es increíblemente creativo y ha hecho un gran trabajo discerniendo lo que se necesita en la comunidad que rodea San Pedro", dijo Martín.

"La iglesia es muy importante en la vida de los miembros de San Pedro", señaló Martín. "Eso hace que el trabajo sea aún más satisfactorio cuando todos los dones y las experiencias de toda una vida se unen para poder construir algo que les permita servir a su comunidad y tener un hogar donde su fe pueda crecer y profundizarse", añadió.

El empujón que Martín recibió al caminar los Apalaches ha llegado a un círculo completo para él. No sólo ha encontrado una comunidad de fe en la que ha podido fortalecer su vida espiritual, sino que ha encontrado una gran satisfacción en el uso de sus dones para proporcionar espacios de inspiración para que otros hagan lo mismo. "La ironía del columbario es que mi hijo Todd está allí. Siento que Dios me estaba preparando", él dijo.

Martín dijo que al menos cinco años después del asesinato de su hijo, “la tristeza incontrolada fue finalmente reemplazada con alegría por su memoria". Los amigos de Todd plantaron un árbol de roble en Memorial Park cuando murió Todd "y hoy es un árbol muy grande. Es agradable verlo alto y fuerte. Ese roble ha sido increíblemente importante para Cassie y para mí ", dijo Martín.

Lo mismo es cierto para la habilidad de usar los dones que Dios le da a cada persona. Nunca se conocen los beneficiarios ni las oraciones que emanarán de los muros de espacios sagrados imaginados, diseñados y construidos para las generaciones del futuro.

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