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Aug 03, 2015 | Sandra Montes

Con nuestros propios ojos

Nota de la editora: para l@s que no conocen el significado de @ en una palabra, se usa la @ para usar un lenguaje inclusivo que representa el femenino y masculino de una palabra.

 

Con nuestros propios ojos vimos al Señor en su grandeza. 2 Pedro 1:16

 

Hablé con una amiga durante la semana pasada y hablamos sobre algo que he escuchado mucho en el ministerio. Este tema es uno que he vivido y me han contado durante todo mi tiempo como líder. Pero creo que como Latin@s/Hispan@s no nos gusta aportar el tema. He visto y escuchado de muchas personas que brincan de Iglesia a Iglesia. Parece como que estuviéramos de compras o saliendo con la Iglesia (en inglés se llama dating) y no nos comprometemos a una. Como líder y sacerdote, esto es difícil ya que las personas se van, a veces sin explicaciones, y nos dejan con sus responsabilidades en nuestras manos. ¿Las razones? Es que el padre nos regaña. Es que la reverenda nos pide que demos diezmos y ofrendas. Es que me hizo una cara fea la encargada de l@s niñ@s. Es que me quieren cobrar por usar el espacio para tener mi quince/boda/aniversario. “Es que” parece ser más importante que “sé que”. Sé que Dios me pide que cambie. Sé que Dios necesita que sea Sus manos y pies en este mundo. Sé que tod@s somos human@s y tenemos días malos. Sé que la Iglesia necesita de mis ofrendas para seguir ministrando y bendiciendo como lo ha hecho por mí.

 

Pero realmente, como leemos en las lecturas para la Fiesta de la Transfiguración del 6 de agosto, necesitamos ser transformad@s. Necesitamos ver con nuestros propios ojos la grandeza de Dios (2 Pedro 1:16), permanecer despiert@s para ver la gloria de Jesús (Lucas 9:32) y hablar con Dios para que nuestro rostro y vida resplandezcan (Éxodo 34:29). Así cambiaremos y nos comprometeremos y dejaremos de brincar o ir de compras para ver cuál iglesia nos queda mejor. La mejor Iglesia es en la que estás. Dios te ha puesto ahí. No es fácil, lo sé, pero cuando decidimos a estar y ser comprometid@s veremos los beneficios de ser una parte íntegra e importante de un ministerio. Somos parte del Cuerpo de Dios y nuestro mandato es orar, escuchar, y actuar.

 

En esta conversación con el Padre Luis, Rector de Santa Elena en Burr Ridge, IL, él nos dice que cuando estamos list@s para comenzar nuestro caminar con Dios de una manera comprometida tenemos una experiencia con el Cristo vivo y resucitado y nos mueve a ser líderes. Entonces podemos comenzar a formarnos (a través de lectura, retiros, estudios) y a vivir dentro de nuestro llamado a servir. Pero… ¿y l@s sacerdotes? El Padre Luis nos habla sobre cómo ser auténticos y la necesidad de compartir con otr@s sacerdotes para que se ayuden mutuamente. También tenemos tod@s que entender que esta es una obra de Dios y nosotr@s somos un instrumento que se necesita ser utilizado por Dios para ser útiles.

 

Tal vez hoy no estés list@. Tal vez quieres darte por vencid@. No lo hagas. Dios no ha terminado su obra en ti todavía. Ten valor. Ten fe. Dios está contigo. Toma un paso de fe y valor y comprométete. Verás la gloria de Dios manifestarse en frente de ti.

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