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Jul 07, 2015 | Matthew Davies

La Convención insta a ofrecer más solidaridad y apoyo a los cristianos perseguidos

[Episcopal News Service – Salt Lake City] La defensa de los cristianos que enfrentan persecución y viven el contexto de la guerra civil son el tema de varias resoluciones aprobadas por la 78ª. Convención General de la Iglesia Episcopal, que sesionó aquí del 25 de junio al 3 de julio.

 

La Convención conviene en que los cristianos en Pakistán, Siria, Liberia, Sudán del Sur y El Sudán se encuentran entre aquellos a favor de quienes la Iglesia debe incrementar su apoyo y solidaridad mientras muchos de ellos viven con temor a la muerte, el hambre y en el desplazamiento en países asolados por la guerra o influidos por extremistas.

 

Reconociendo el trauma y el estrés causados por el terrorismo, la violencia de la guerra y el desplazamiento, la Resolución A047 pide un trienio (2016-2018) de cuidado pastoral y formación cristiana que se centre en aquellos cuyas vidas “se han visto directa e indirectamente afectadas por la exposición a eventos traumáticos…”

 

Cristianos perseguidos en Pakistán
El obispo Samuel Azariah, moderador de la Iglesia de Pakistán, habló el 26 de junio ante el Comité Legislativo sobre Misión Mundial de la Convención General acerca de la población cristiana perseguida en Pakistán, uno de los epicentros del terrorismo mundial. Los extremistas religiosos agreden a las minorías en Pakistán por tener diferentes creencias o afiliaciones.

 

Él también se refirió a la draconiana ley paquistaní contra la blasfemia que puede imponer una condena de cadena perpetua por profanar el Santo Corán, mientras las ofensas contra el profeta Mahoma pueden ser punibles con la muerte.

 

Sin embargo, la comunidad cristiana paquistaní —1,5 por ciento de 180 millones de personas— sigue manteniéndose firme en su fe a pesar de la persecución diaria que enfrenta, dijo Azariah, obispo de la Diócesis de Rawind.

 

Él encomió la Resolución D035 que insta a la continua solidaridad con la comunidad cristiana en Pakistán y que exhorta al gobierno de Pakistán a garantizar adecuadas protecciones para todas las minorías religiosas, “específicamente respecto a la prevención de secuestros, conversiones forzadas al islam y matrimonios forzados de mujeres jóvenes de las comunidades religiosas minoritarias”.

 

Azariah dijo ante el comité de la misión mundial que la oración y la defensa social son importantes, pero añadió que las asociaciones con la Iglesia Episcopal son “muy laxas y no están bien organizadas”. Le pidió a los episcopales que preparen viajes de misión y que visiten la Iglesia de Pakistán. Esa clase de actos, dijo, es el tipo de solidaridad que los cristianos paquistaníes necesitan durante este tiempo difícil.

 

La Rda. Melissa McCarthy, diputada de la Diócesis de Los Ángeles y proponente de la Resolución D035, recordaba el haber leído en octubre de 2001 un artículo en el New York Times sobre el brutal asesinato de 16 paquistaníes, hombres y niños. “Estas personas eran cristianas y fueron asesinadas al final de su culto mientras oraban. Este fue mi primer conocimiento de la violencia anticristiana en Pakistán y del abuso de la ley contra la blasfemia… Todo lo que hace falta para el triunfo del mal es que unos cuantos hombres y mujeres de bien no hagan nada. Esta resolución nos da a todos una oportunidad de hacer algo”.

 

El Rdo. Titus Presler, sirvió durante tres años en Pakistán como director de Edwardes College, una institución de la Diócesis de Peshawar que atiende a 2.000 estudiantes (unos 1.800 musulmanes y 200 cristianos) matriculados en programas de ciencias, humanidades, administración de empresas y computación.

 

Dirigiéndose al comité de misión mundial, Presler le dio gracias a Azariah por su liderazgo en estos tiempos difíciles y dijo que el llamado del obispo a visitas de delegaciones y misiones es “muy idóneo. Durante mis tres años en Peshawar, recibí una visita de la Iglesia Episcopal y… esa solidaridad significó mucho para la Diócesis de Peshawar y para los cristianos en Pakistán”.

 

Presler también habló de la reciedumbre de la comunidad cristiana en Pakistán, pese a la constante persecución a que se enfrentan.

 

En septiembre de 2003, dos terroristas suicidas tomaron de objetivo la iglesia anglicana de Todos los Santos en Peshawar al final del oficio del domingo, atentado en el que mataron a 127 personas e hirieron a 170. Muchas de las víctimas eran mujeres y niños.

 

El Día de Pascua de 2013, Presler participó en la procesión de la iglesia de Todos los Santos, que transitó por las calles de la ciudad a oscuras “proclamando el evangelio del Cristo resucitado entre nosotros”, le dijo él al comité de la misión mundial.

 

Naeem Nazir, que había sido líder del coro y director de música en Todos los Santos durante 30 años, encabezaba la procesión. “En la primera estación, él se subió a la parte trasera de una camioneta y leyó en pashto, el idioma local, el Evangelio de la mañana de Pascua de Mateo 28, recordó Presler. “Él dijo: ‘ésta es nuestra evangelización’”.

 

Cuando los petardistas suicidas entraron en Todos los Santos más tarde ese año, Nazir perdió la vida en el intento de interponerse en el camino de uno de los terroristas.

 

“Esta fue su evangelización”, dijo Presler. “Mi pregunta para ustedes es: ¿Cuál es nuestra evangelización en la Iglesia Episcopal en solidaridad con los cristianos oprimidos en Pakistán?”.

 

Sudán del Sur y el Sudán asolados por la guerra
La Resolución B018 encomia a la Iglesia Episcopal allí por sus esfuerzos en la obra de pacificación y reconciliación, y pide a las diócesis y parroquias de la Iglesia Episcopal en Estados Unidos “el contemplar asociaciones de oración y el trabajar conjuntamente con obispos, diócesis y organizaciones eclesiásticas” en la Iglesia Episcopal de Sudán del Sur y del Sudán “para apoyarlas a reducir y resolver los actuales conflictos, ayudar a refugiados, exigir responsabilidad a los criminales de guerra y mejorar las condiciones de vida de la gente”.

 

Sudán del Sur se convirtió en la nación más nueva del mundo en julio de 2011, cuando se separó del norte luego de casi medio siglo de guerra civil.

 

Pero un nuevo conflicto estalló en diciembre de 2013 luego de que el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, acusara a su ex vicepresidente, Riek Machar, de conspirar para darle un golpe de Estado.

 

En tanto el conflicto comenzó a partir de una disputa política dentro del partido oficialista, se transformó rápidamente en una guerra tribal entre los dinkas, aliados fundamentalmente de Kiir, y lo nuer, con Machar ahora como líder rebelde.

 

Pese a varios intentos de negociar la paz entre los dos líderes, el conflicto ha continuado, y más de 1,5 millones de personas siguen internamente desplazadas y en desesperada necesidad de ayuda humanitaria.

 

La Iglesia Episcopal en EE.UU. tiene asociaciones de larga data con la Iglesia Episcopal de Sudán del Sur y del Sudán, a través de relaciones de diócesis compañeras, de los programas de la Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo, la labor de promoción social de la Oficina de Relaciones Gubernamentales, el apoyo y la solidaridad de la Oficina de Asociaciones Globales y a través de varias redes tales como los Amigos Americanos de la Iglesia Episcopal del Sudán y de Esperanza con Sudán del Sur [Hope With South Sudan].

 

Mediante la Resolución B018, la Convención General pide que se reserven varias semanas en 2016 para orar por la paz en Sudán del Sur y en el Sudán e instruye “a las oficinas y agencias de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera a utilizar todas las medidas a su disposición para abogar por la protección de refugiados, la resolución del conflicto y el desarrollo sostenible en Sudán del Sur y el Sudán con las agencias y organismos gubernamentales e internacionales idóneos”.

 

Guerra civil siria
La Convención General denunció la matanza y el desplazamiento de sirios —en una guerra que ha estado librándose durante más de tres años— en la Resolución D041, que le pide a la Oficina de Relaciones Gubernamentales que les proporcione, a los miembros de la Iglesia Episcopal, específicas medidas de defensa social [a favor de los sirios].

 

La resolución insta a las comunidades de fe “a crear oportunidades, tanto corporativas como personales, para orar por la paz en el Oriente Medio, por un fin de la crisis humanitaria y de refugiados en Siria y por el continuo testimonio y presencia de comunidades cristianas allí”.

 

El Rdo. Thomas Brown, diputado de la Diócesis de Massachusetts que propuso la resolución, dijo: “La ayuda que nuestra Iglesia debe prestar es la parte de la defensa social, es por eso que la resolución le pide a la Oficina de Relaciones Gubernamentales que organice en nombre de toda la Iglesia para instar a nuestro gobierno a abordar la atrocidad de la crisis de refugiados en Siria. Nos vamos de Salt Lake City con un enérgico llamado a participar en la misión de Dios, y mientras hablamos y nos empeñamos en cosas tales como la reconciliación racial y la reconciliación con nuestros hermanos y hermanas LGBT aquí en el país, también debemos empeñarnos en la reconciliación de las personas en el resto del mundo”.

 

Socorro humanitario en Liberia
Al expresar “su más profundo amor e interés por el pueblo de Liberia”, la Resolución A176reconoce “la crisis que experimentan nuestros hermanos y hermanas en Cristo” mientras siguen esforzándose en la reconstrucción de su país luego de la crisis del ébola, los conflictos militares y el desastre económico.

 

La Iglesia Episcopal de Liberia está asociada en pacto con la Iglesia Episcopal. Mediante la resolución, la Convención anima y conmina a las diócesis de la Iglesia Episcopal “a crear asociaciones diocesanas con la Iglesia de Liberia y otras iniciativas que operando mancomunadamente abordarán el desarrollo humanitario y económico que producirá la sostenibilidad económica de nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia de Liberia”.

 

La Resolución C018 expresa solidaridad y apoyo hacia los cristianos en Israel y en los territorios bajo ocupación israelí; afirma la obra de la Diócesis Episcopal de Jerusalén en recuperación, educación y cuidado pastoral; y respalda la labor de los cristianos comprometidos en hacer relaciones, en el diálogo interreligioso, en el adiestramiento en la no violencia y en la defensa de los derechos de los palestinos. La resolución insta también a los episcopales a mostrar su solidaridad haciendo una peregrinación a Israel y a los territorios ocupados por Israel y a aprender de los hermanos cristianos de la región.

 

Día de oración de toda la Iglesia
En otra medida, la Resolución C055 pide un día de oración de toda la Iglesia en 2016 en recordación de “los mártires contemporáneos y en solidaridad con los cristianos perseguidos en nuestro propio día”, y la Iglesia Episcopal “condena los atroces actos de violencia y persecución dirigidos contra nuestros hermanos y hermanas en Cristo y todos los demás a través del mundo [que son] perseguidos por su fe”.

 

— Matthew Davies es redactor y reportero de Episcopal News Service. Tracy Sukraw colaboró con este artículo. Traducción de Vicente Echerri.

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