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Sep 21, 2017 | Paulette E. Martin

Las congregaciones hispanas ayudan a las víctimas de inundaciones con asistencia de renta

Harvey ha desvanecido, pero muchos residentes de Houston todavía están luchando para recuperarse. Algunos de los más vulnerables son las personas que han perdido semanas de trabajo y ahora están siendo amenazadas con el desalojo. El problema es tan severo, que el alcalde de Houston, Sylvester Turner, pidió flexibilidad y sensibilidad a los propietarios.

"Insto a los propietarios a mostrar flexibilidad mediante la dispensa de pago o un  retraso de los cargos por lo menos de un mes y dar un período de gracia [a la gente]  para ayudar a aliviar la carga financiera", dijo Turner durante una conferencia de prensa el jueves 14 de septiembre. 

La respuesta del alcalde fue en parte debido a las súplicas del clero en Houston, incluyendo a la del reverendo Ed Gómez, vicario de San Pablo, Houston. Una vez que Harvey se disipó, la protección de los derechos de los inquilinos se convirtió en la misión de Gómez. 

San Pablo se encuentra cerca del aeropuerto Hobby, una zona que también se inundó durante la tormenta. Después de visitar algunos de los complejos de apartamentos cerca de la iglesia, Gómez se dio cuenta de que muchos de sus miembros y otros inquilinos se enfrentaban a un obstáculo muy grande. 

"Están cobrando diariamente multas por retraso, amenazándoles con procedimientos judiciales y honorarios legales", dijo Gómez. "Algunos de estos inquilinos son indocumentados, tienen miedo y no se sienten seguros". Muchos no pudieron trabajar durante varias semanas debido a que su lugar de empleo se inundó. Incluso algunos perdieron sus carros o sus hogares por las inundaciones. 

"No vamos a tolerar que nadie en esta ciudad sea víctima porque pueden ser pobres, indocumentados o no hablen el idioma", dijo Turner a los medios reunidos en el ayuntamiento. Lanzó un mensaje de advertencia a aquellos arrendatarios que se están aprovechando y dijo que era el "equivalente al robo" exigir el pago de renta a lugares inhabitables.

La Diócesis de Texas ha ayudado a algunos inquilinos que no pudieron pagar su renta. 

Hemos contactado a las comunidades hispanas de San Mateo, San Pedro, Pasadena y San Romero, iglesias cuyos miembros sabemos que han sido afectados por Harvey, y nos hemos convertido en un recurso inmediato para contribuir y ayudarles a pagar sus rentas", dijo Héctor Monterroso, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Texas.

San Mateo, ubicado en el suroeste de Houston es una de las congregaciones hispanas más afectadas por Harvey. Su rector, el Rdo. Janssen J. Gutiérrez, su esposa Mariely y dos adolescentes, perdieron todo en su apartamento en la planta baja por las inundaciones. Hoy viven en el segundo piso de su complejo, ministrando a los feligreses y lidiando con los ajustadores de seguros para reparar los edificios de la iglesia y las oficinas. 

"La verdad es que perdimos todo, la primera semana fue bastante complicada, con todo lo que pasó en la iglesia, no me había concentrado en lo que estaba pasando en mi casa", dijo Gutiérrez. Las inundaciones dañaron el edificio de la iglesia, oficinas, los salones de la escuela dominical y baños.

"Una necesidad urgente para nosotros aquí en San Mateo es primero recuperar nuestros espacios porque no tenemos donde juntarnos y eso es importante para nuestra fe. Tenemos un desafío increíble", dijo Gutiérrez. 

La Iglesia Catedral de Cristo, Houston alquiló una enorme carpa bajo la cual la congregación adorará durante los próximos meses. Durante los servicios de adoración, una cosa que Gutiérrez ha notado es mucha más tristeza. 

"Veo muchas lágrimas durante los servicios", dijo Gutiérrez. "Algunos sienten que han perdido sus hogares y su iglesia".

Gutiérrez ha formado un equipo para identificar las necesidades de la comunidad, algunas de las cuales incluyen asistencia para pagar sus rentas.

"Le damos gracias a Dios por la experiencia. Los planes de Dios son siempre perfectos", dijo Mariely con optimismo. Ella agregó que perder todo ha permitido que ella y su marido se conecten más con los que han pasado por las mismas pérdidas. 

Cuando le dices a una víctima de inundación que entiendes su dolor porque también lo has perdido todo, ellos se abren más contigo", agregó.

Mientras tanto, Gutiérrez dijo que espera que San Mateo vuelva a una normalidad en seis meses, pero en realidad, tomará más tiempo para que los feligreses se recuperen física y emocionalmente de la histórica inundación.

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