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May 03, 2016 | Paulette E. Martin

Rompe récord asistencia en el Festival de San Pedro

Niños y jóvenes participan en el baile folklórico en el Festival de San Pedro. 

 

Con el fin de recaudar fondos para la iglesia y celebrar la cultura hispana, cientos de feligreses y residentes de la ciudad de Pasadena dijeron presente en el sexto “Festival de San Pedro”.

 

El propósito del festival de la iglesia episcopal es darle la oportunidad a la gente de convivir y crear un ambiente familiar.

 

Este año alrededor de 1,200 personas participaron en el evento—una cantidad récord para la iglesia hasta tuvo que ser necesario cerrar la calle Williams.

 

Los coloridos bailes folklóricos, así como la variedad de comida: pupusas, empanadas colombianas, tacos, y actividades para los niños como el toro mecánico, un poni, y payasos fueron algunas de las actividades en el evento.

 

“También tenemos la parte espiritual. Nosotros no dejamos de celebrar las misas aunque tenemos todo aquí afuera, allá en la iglesia tenemos las misas y estamos orando todo el día, así que es el paquete completo,” dijo el Rvdo. Pedro López.

 

Fue la primera vez que Carlos Alberto Muñiz, feligrés de San Bernabé, Houston asistiera el Festival de San Pedro.

 

“He venido alrededor de seis veces a esta iglesia y te confieso que hay un espíritu increíble. Esta iglesia está llena de bendiciones y necesita gente que quiera seguir trabajando aquí y hacer este tipo de eventos más a menudo,” dijo Muñiz.

 

La voz angelical de Dina Gutiérrez, joven estudiante de la Universidad de Sam Houston de 22 años hizo resonancia por cuarta vez consecutiva, ella junto con Nathan López, hijo del Rvdo. López cantaron a dueto varias canciones. Ambos cantan para el coro durante la misa del mediodía dedicada a los jóvenes.

 

“Cuando uno tiene un don dado por Dios tenemos que usarlo en buena obra. Me gusta alabar a Dios,” dijo Gutiérrez. “No solo estoy cantando para mejorar o para alabar a Dios si no también para motivar a los jóvenes a que usen sus dones.

 

No cabe duda que el festival tuvo algo para todas las edades, pero lo más importante es que hubo mucha unión y cooperación de muchos feligreses para que este evento fuera todo un éxito.

 

Para Muñiz, la lección más importante que compartirá con su congregación después de asistir el evento es la importancia de extender una invitación personal.

            

“Cada uno de ustedes inviten a alguien. Si invitas a 30 y se quedan 15 o cinco, ya es ganancia. Siempre y cuando lo invites a participar, abrirles las puertas. A la gente le gusta poder participar,” dijo Muñiz.

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