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Nov 28, 2017 | Matthew Seddon

San Juan, Austin Celebra el Adviento con Sabor Latino

Crecí en una iglesia episcopal que era de "puro-güeros". Fue en Tennessee. Nadie hablaba español. Nadie tenía idea de cómo era el Adviento y la Navidad en otras partes del mundo o en otras culturas.

Cada vez que recuerdo cómo era el Adviento cuando era niño, la mayoría de las veces me acuerdo de dos cosas: el calendario de Adviento y la corona de Adviento. Cada año, mi familia compraba un calendario de Adviento y mi hermano y yo nos peleábamos por ver quién abría la ventanita todos los días.

También tuvimos una corona de Adviento en nuestra mesa. Me encantaba encender las velas cada domingo de Adviento: primero dos velas moradas, luego una rosada y luego la última vela morada. Mi madre me dijo que la vela rosa era en honor a María, la madre de Jesús. Ahora sé que eso no es exactamente cierto, pero de todos modos me gusta la idea.

En general, en mi infancia, el Adviento fue un tiempo de espera. Y, en general, lo recuerdo como un momento de solemne espera. Encendimos velas en el frío de diciembre y tratamos de ser lo más silenciosos y pacientes posible, ya que cada día nos acercábamos un poco más a la Navidad.

En San Juan, Austin, sin embargo, no somos "puro-güeros". Tenemos dos servicios en inglés y uno en español. Personas de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Colombia y Cuba asisten a nuestro servicio en español. Creo que yo y muchos otros hemos aprendido una nueva forma de experimentar el Adviento, uno lleno de alegre anticipación. 

Las dos principales tradiciones que definen el Adviento para nuestros hispanohablantes son la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre y la celebración de una noche en Las Posadas. Para celebrar Nuestra Señora de Guadalupe siempre tenemos una gran cantidad de música y también hemos tenido matachines bailando antes, durante y después de nuestra adoración. Los sonidos de sus tambores y campanas hacen eco alrededor de nuestros edificios y truenan dentro de la iglesia. Es difícil no dejarse llevar por la emoción, el misterio y la alegría del baile.

En San Juan, celebramos una noche de Las Posadas en la iglesia. Nos acompañan nuestros hermanos y hermanas de San Francisco de Asís. Comenzamos en nuestra sala parroquial. La sala tiene cuatro entradas, así que nos movemos de puerta en puerta, cantando un verso a la vez de la canción. Finalmente vamos a la iglesia donde dejan entrar a María y a José.

Luego comemos pozole y rompemos piñatas por el resto de la noche.

Las Posadas traen emoción y alegría durante el Adviento. Junto con la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, recordamos que Cristo nació en una familia, con una verdadera madre y un padre que eran pobres en dinero, luchando por sobrevivir, pero ricos en las bendiciones de Dios. Estas fiestas nos recuerdan a los güeros que el Adviento es un tiempo de espera, sí, pero podemos esperar con alegría porque sabemos que al final, Dios ha venido a estar con nosotros, a vivir con nosotros, a reír con nosotros, a llorar con nosotros, y para darnos abundantes bendiciones.

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