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Jan 29, 2019 | Jason Evans

El ministerio de las universidades entrelaza a los estudiantes a lo largo de varios campus

 

La Rda. Eileen O'Brien, misionera universitaria con María Bautista, misionera laica asociada en la Universidad de Houston

Las prósperas comunidades de fe con frecuencia comparten características similares: los rasgos demográficos en su forma de rendir culto reflejan características poblacionales del vecindario que les rodea. Uno de los ejemplos más vitales de esto en la Diócesis de Texas es el ministerio en el campus en Houston. Este vínculo crítico entre comunidad —en este caso, estudiantes—y congregación es un factor determinante para el futuro crecimiento.

En una semana cualquiera del año escolar, los ministerios Episcopales de los campus se conectan con cientos de estudiantes universitarios a lo largo y ancho de la Diócesis en más de 20 campus, con 8 empleados de tiempo completo, dedicados a la misión en campus.  

No había mucha tela de donde cortar en la Universidad de Houston cuando la Reverenda Eileen O’Brien fue llamada como misionera en el año 2016. Ella rápidamente se dio cuenta de que para reconstruir el ministerio en el campus de la Universidad de Houston, tenía que prestar mucha atención a los estudiantes que la rodeaban. Ella pronto descubrió que el estudiante “no tradicional” era la gran mayoría de la población, un hecho que vemos a lo largo de la Diócesis. Cada vez más estudiantes están viviendo en casa. Muchos asisten a la escuela medio tiempo y trabajan medio tiempo o tiempo completo. Debido a que el vecindario y el lugar de trabajo determinan las interacciones sociales para estos estudiantes, tanto como lo hace la escuela a la que asisten, los estudiantes de la Universidad de Houston a los que O’Brien conectaba con otros alumnos de otras Universidades del área —San Jacinto, Lonestar, Universidad Sureña de Texas y Colegio Comunitario de Houston— eran considerados estudiantes muy similares, tanto como lo serian sus compañeros en la misma Universidad de Houston.

O’Brien escuchó a los estudiantes y reconoció tendencias que le brindaron la oportunidad de hacer un cambio radical en cómo el ministerio en los campus se debe conducir para las generaciones venideras en la Iglesia Episcopal. En lugar de contar con una Casa Canterbury central en la Universidad de Houston, hora se cuenta con “Canterbury en la Comunidad”, con reuniones en muchos hogares, restaurantes y cafeterías.

Los participantes oscilan entre graduados y aquellos por graduase, personal de la facultad, adultos jóvenes tratando de regresar a la escuela y otros cuantos que van cursando diferentes carreras. Se reúnen en pequeños grupos a lo largo del área de Houston y cerca del campus, tienen acceso a conserjería pastoral o financiera o participan en programas de bienestar impartidos en los campus, y otros programas tales como Eat. Pray. Go (Come. Ora. Anda)  y Café en Canterbury. O’Brien dijo que hay 40 miembros activos y un “alcance que va más allá de ese grupo”. Los programas incluyen, Noche de mujeres, El Club de cenas de los Súper Escépticos además de reuniones en tabernas y cafeterías. El grupo demográfico de los grupos es primordialmente Latino y Afro americano con un toque de ”todo un poco”, dijo O’Brien.  

Ellos vienen de todas y ningún tipo de contexto de fe. La mayoría de los estudiantes tienen algún tipo de contexto Episcopal porque han sido referidos a nosotros mediante las iglesias de su localidad. La mayoría de los estudiantes de la Universidad Sureña de Texas cuenta con un contexto Bautista o entorno sin denominación alguna. Interesantemente en la Universidad de Houston, “tenemos relaciones sólidas con algunos estudiantes musulmanes debido a la naturaleza del Centro Religioso A.D Bruce”, explicó O’Brien.

O’Brien colabora con Maria Bautista, una misionera laica asociada. Juntas, han atendido, a través del cristal de la fe Cristiana y la tradición Episcopal, los problemas con los que lidian estos estudiantes. Ellas cuentan con seis grupos que se reúnen regularmente además de asistir al servicio dominical en la iglesia de San Lucas evangelista.

El estudio se enfoca en invitar a la gente a conversar y a forjar relaciones unos con otros y con la Palabra. “Tenemos muchos estudios de la Biblia… nos enfocamos en temas importantes para los estudiantes: trasformación de conflictos con la familia y entre compañeros, administración del tiempo y financiera y platicas de vocación”, dijo O’Brien.

El ministerio del campus Canterbury está conectado al campus principal de la Universidad de Houston así como al campus del centro de la ciudad. Es una organización estudiantil reconocida por la Universidad Sureña de Texas (TSU por sus siglas en inglés) con planes en un futuro cercano de establecer grupos locales en Lonestar, San Jacinto y el Colegio Comunitario de Houston. Los grupos que van resultando, se incorporan a diversos grupos estudiantiles de reunión que alaban los domingos por la tarde en la iglesia de San Lucas evangelista, ubicada a un lado de la TSU.

La diversidad no es un mero reflejo de las escuelas y los vecindarios representados por los estudiantes, refleja el sueño de Dios para la iglesia.

“Siendo un enlace de comunidades misioneras, el centro Canterbury de Houston tiene la capacidad y lo hace, de acoger a una cantidad considerable de diversidad racial y étnica”, dijo O’Brien. “Refuerza la diversidad socioeconómica de nuestros ministerios universitarios diocesanos al ir en la búsqueda de estudiantes que toman la ruta larga y local hacia la escuela, ya que tienen que trabajar y atender a sus familias”. Ella dijo que la diversidad de la comunidad se presta para forjar relaciones profundas y duraderas, pero advierte que el establecimiento de la confianza nunca es fácil. “Nuestros estudiantes están haciendo algo que va radicalmente en contra de la cultura, cuando se comprometen a permanecer juntos aún cuando esa unidad sea complicada e incluso dolorosa, por la difícil historia que compartimos como seres humanos. Jesús nos muestra cómo caminar juntos hacia la reconciliación con lo novedoso y el Espíritu nos fortalece. Construir una comunidad multicultural es difícil, doloroso, requiere de trabajo incómodo”. Dijo ella.

El día de hoy, a diferencia de una generación anterior, muchas si no es que casi todas nuestras congregaciones son congregaciones que se “desplazan” en las cuales los miembros manejan más allá de sus propios vecindarios para asistir a la iglesia. El  ministerio del campus Canterbury de Houston lleva esto aún más lejos, al estratégicamente invitar y dar la bienvenida a estudiantes de escuelas de todas las áreas. En el  ministerio del campus de la Universidad de Houston escucharon a los vecinos y adaptaron su alcance, evangelismo e invitaciones para darles el significado que busca la comunidad estudiantil.

La Diócesis de Texas brinda recursos significativos para llegar a conocer a la comunidad y que esto pueda ser reflejado en las congregaciones locales. Estudia a tu vecindario, camina por tu vecindario, escucha con atención y descubre hacia dónde estás siendo invitado a asociarte, en el florecimiento de la creación de Dios.

Para mayor información contactar a Jason Evans, misionero diocesano del programa comunidades misioneras.

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